El momento que se pierde
Alguien encuentra tu menú en Google o Instagram, le gusta lo que ve y decide venir el viernes. Ahora tiene que actuar: buscar tu teléfono, llamar en plena hora punta, o rastrearte en una plataforma de reservas. Cada paso extra pierde un porcentaje de esos clientes, y los que sí llaman interrumpen a tu equipo en el peor momento.